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martes, 23 de agosto de 2011

Tara RoadTara Road by Maeve Binchy

My rating: 4 of 5 stars


Hace un par de semanas, buscando algo decente qué ver en la televisión, me encontré con una película llamada Tara Road. La información adicional decía que era protagonizada por Andie MacDowell y otros más, y que el tema central era sobre dos mujeres, una estadounidense y otra irlandesa, que intercambian casas durante el verano, y que estaba basada en la novela de Maeve Binchy. El tema me pareció conocido (The Holiday, con Kate Winslet y Cameron Diaz), así que más por curiosidad que por cualquier otra clase de interés la empecé a ver. La verdad es que la película captó mi atención, y cuando terminó de inmediato busqué la novela. Para variar, la versión cinematográfica está muy cambiada y, también para variar, la versión literaria la supera con creces.



La historia se centra completamente en la vida de Maria Lynch, y a través de ella, en narrador omnisciente, nos relata desde su primer trabajo, donde conoce a su mejor amiga, la hermosa Rosemary, y al amor de su vida, el guapo y carismático Danny Lynch, y poco a poco se nos van otorgando pasajes de la vida de los otros personajes que giran alrededor de Ria e impactan directamente en su vida y sus relaciones. Ya pasados casi dos tercios de la novela es cuando aparece de la nada la fría y amargada Marylin Vine, oportunamente cuando Ria es abandonada por Danny, y ofrece el intercambio de casas por dos meses. Es en esta parte de la historia en que se centra la película, privándonos de todos los detalles anteriores; en vez de eso vemos la confesión de Danny en plena fiesta de cumpleaños de Brian, y un absurdo accidente de motocicleta de Dale en la piscina de su casa.



Tara Road es una novela sobre mujeres y sus historias: la esposa engañada, la esposa abandonada, las amantes, las amigas traicioneras, la mujer golpeada, la hija confundida, la madre amargada, la hermana infeliz, la mujer adicta. Alrededor de ellas giran todo tipo de hombres que son la causa de sus aflicciones; los hijos, de sus frustraciones; los amigos, de sus alegrías o decepciones. Es una historia rica en personalidades, en distintas prioridades; llena de feminismo implícito, aunque a veces parezca que son los hombres quienes dominan. Es una historia que, a pesar de contar situaciones cotidianas, no puedes dejar de leer (ni siquiera yo, que ya había visto el final). Es ligera, entretenida y con su consabido mensaje de autosuperación al final. Y por supuesto, muy recomendable para la mayoría de los aficionados a la lectura.





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miércoles, 19 de enero de 2011

Literatura: Jane Austen - Mansfield Park

***spoiler alert***

Mansfield Park es sin duda el libro de Austen que más tiempo me ha tomado terminar. El protagonista, el personaje de más peso, el que debe “enganchar” al lector desde el principio, tarea encomendada a Fanny Price es sencillamente el más complejo de todos los personajes complejos que existen en las novelas de esta escritora, incluyendo a Anne Elliot, quien simplemente era una pequeña y bondadosa veleta sujeta a los vientos de Mrs. Russell. Fanny es introvertida, callada, con un terrible complejo de inferioridad (que irónicamente se va disipando gracias a las pretensiones de Mr. Crawford), una cerrazón insufrible, y que tiene consideraciones hacia quienes le rodean por obligación o por costumbre, más que por méritos de éstos. Nada del chispeante humor y mente liberal de Lizzie Bennet, o del carácter firme y digno sin ser cuadrado de Elinor Dashwood, o de la extrovertida personalidad e inteligencia de Emma Woodhouse; inclusive toda la historia te conduce a censurar personalidades y actitudes como la de Mary Crawford, cuya liberalidad de pensamientos y apertura en sus razonamientos la vuelven un partido nada deseable a los ojos de Edmund Bertram, quien, he de confesarlo abiertamente, es el protagónico masculino de Austen que más flojera me ha inspirado! No hay evolución en él (ni en Fanny, ni en tía Norris, ni en Lady Bertram, ni en Mary Crawford, etc): empieza plano e insípido y termina plano e insípido; es demasiado grande la brecha que existe entre él y un Mr. Darcy o un Mr. Knightley.

En fin, la delicia de este libro terminó por ser lo de siempre: el estilo literario, la narrativa, la descripción de los detalles, psicologías y sentimientos de cada personaje, los magníficos parajes de Inglaterra, y en particular: Henry Crawford (vuelve mi debilidad por los antagónicos!). Si bien me gustó bastante por los detalles que recién comento, sigo considerando que Pride&Prejudice y Sense&Sensibility continúan encabezando mi top five de las novelas de Austen por la riqueza y variedad de personajes, la evolución de los mismos, la viabilidad (aunque predictibilidad) de los sucesos que cierran la historia y por la moraleja (sí, moraleja!) que encierra la misma y que advierte su título. Mansfield Park no tiene moraleja: es simplemente una historia rosa que haría las delicias de Televisa.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Literatura: Juan Valera - Pepita Jiménez

Hacía muchos años que tenía este libro entre mis pendientes, y aproveché una oferta en la feria del libro para completar esta tarea.

Esta novela se divide en dos partes; la primera, narrada con estilo epistolar, llega a parecer por momentos algo lenta, ya que las descripciones de don Luis de Vargas son extensas y en su mayoría religiosas...claro, hasta que conoce a Pepita Jiménez. No diré más para no arruinar a los que tengan intención de leer este clásico.

La segunda parte es narrada por un aparente testigo de la situación, así que ya no solo sabemos el punto de vista de don Luis, sino del resto de los personajes, lo cual enriquece aún más el relato.

Como todos los clásicos, y comparándolo con la literatura contemporánea, el estilo de redacción es un tanto rebuscado, pero una vez que te acostumbras es difícil dejarlo. La historia es romántica meramente, aunque el primer pasaje nos introduce en el dilema existencial de una persona que creía tener vocación religiosa, y de repente se ve enfrentado a sus deseos mundanos y carnales por una mujer hermosa,contra las que él se había prevenido a sí mismo, además de que dicha mujer es pretendida a matrimonio por su propio padre. Lectura recomendable, uno de esos clásicos que uno no debe perderse.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Literatura: Ian McEwan - Atonement

Atonement. El solo título provoca flojera. Empecé esta novela como empiezo muchas con la misma cualidad: falta de "material", porque terminé la lectura para el club antes de tiempo, porque es famosa, porque me la recomendaron, porque existe una película y no quiero verla sin antes leer el libro. Debo reconocer que las primeras páginas me agotaron; me fue difícil comprender el objetivo del excesivo profundizar en el razonamiento y sentimiento de los protagonistas (o de los que yo creí que lo eran). Admito que, como aficionada lectora de novelas, me desesperé poco antes de llegar a la "acción" y paré la lectura por un par de semanas. Fue mi voluntad de no dejar libros comenzados (y un poco de vergüenza tal vez) lo que me movió a continuar, y agradezco a la providencia este impulso! Una vez que comprendí las intenciones del autor empecé a apreciar la genialidad de su prosa; la psicología de Briony, la única protagonista, bellamente retratada provoca, induce, altera y redime la opinión del lector sobre ella al antojo del autor. Las fotografías que éste nos regala de la travesía hasta Dunkerque durante la guerra no pretenden conmovernos sobre ella, sino sobre el calvario emocional de los que la emprenden, y sin embargo nos empujan a volver a tomar aquellos olvidados libros de historia moderna y reavivar nuestra condena hacia ella. El autor es Briony, hablando, narrando, sufriendo, intentando disculparse, redimirse de una manera desesperada, imaginándose con la inocencia del novelista que puede recomponer la realidad con el mero hecho de reescribirla en su diario. Cuántas Briony no existimos, no pululamos por este mundo o por uno paralelo en el que el simple hecho de redactar historias o leerlas es todo lo que se necesita para obtener una realidad perfecta, ideal?

Esta novela, como la mayoría de mis favoritas, no es para cualquier público. Sazonada con una pizca de existencialismo, es una de esas obras que cansan al lector práctico, ávido de acción y romance explícito, de historias que van al grano y tienen un final cerrado, claro y conciso. No. Atonement es como un sorbo de un buen vino añejo: lo oxigenas, lo retienes pacientemente en la boca permitiéndole colmar cada una de las papilas, y una vez que lo tragas, te queda ese gusto impregnado en el paladar de haber probado algo exquisito, del cual con gusto tomarías de nuevo otro sorbo y ¿por qué no? Toda una copa!